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Peces, esperanza para recuperar Bajo Cauca El Colombiano

  

2016-12-13

POR RODRIGO MARTÍNEZ ARANGO | PUBLICADO EL 09 DE DICIEMBRE DE 2016
PARA EL COLOMBIANO 

En medio de un cascajal amarillento y sobre las lagunas formadas por las lluvias en los cráteres que deja en la geografía del Bajo Cauca la minería del oro, un programa de acuicultura nace como esperanza económica para los barequeros y alternativa de recuperación de la naturaleza en las veredas Puerto Jobo, de Zaragoza, y El Real, de El Bagre.

Desde comienzos del año pasado, 40 hombres y mujeres, que con una pala y una batea arañan el fango que queda del movimiento de tierras de retroexcavadoras y motobombas para obtener unos castellanos de oro que les den su sustento, se concentran en su nueva empresa de producción de cachamas, en los lagos amarillentos, residuos de la extracción del precioso metal.

A estas veredas llegaron profesionales del componente de Medios de Vida del proyecto Somos Tesoro, de la ONG estadounidense Pact, y el Sena, al que se vincularon el Ministerio de Minas, la Alianza por la Minería Responsable, el Fondo de Acción y la Fundación Mi Sangre.

Juan Fernando Sánchez, oficial de Medios de Vida de Pact, manifestó que como el objetivo de Somos Tesoro es buscarles a los barequeros alternativas económicas que aumenten sus ingresos familiares, fomenten el ahorro y la erradicación del trabajo infantil, lo primero que hicieron fue detectar las comunidades de barequeros en las que iban a desarrollar la iniciativa.

Fue así como en Puerto Jobo y El Real encontraron unos grupos muy unidos de barequeros que estaban decididos a dar el paso adelante y someterse a la capacitación que debían recibir. En el caso de Puerto Jobo se vincularon 80 de sus habitantes, pero solo pudieron seleccionar 20 para iniciar la prueba piloto. Lo mismo ocurrió en El Real, una vereda con unos 280 habitantes.

Peces sin mercurio

Como la actividad económica que decidieron montar fue la acuicultura libre de mercurio, para aprovechar las charcas que quedan luego del paso de las dragas y retroexcavadoras por sus territorios empezaron a detectar los lagos que se prestaran para ello.

Fue en ese momento que los técnicos del Sena les recomendaron a estas primeras 40 personas, sembrar cachamas blancas que no son depredadoras, comentó Sánchez.

Además se adaptan al clima tropical húmedo de la región y resisten bajas concentraciones de oxígeno.

Agregó que uno de los retos era acondicionar los pozos con compost para que produjeran plancton y les sembraron pulgas de agua para que tuvieran más vida.

Además para evitar la erosión y la contaminación con mercurio tuvieron que desviar las aguas de escorrentía y las descargas domésticas.

Una vez estuvieron los aislados, les sembraron los alevinos de a 10 mil en cada vereda, y las comunidades se organizaron por turnos para alimentarlos solo con concentrados.

Después de cuatro meses, sacaron la primera cosecha que, luego de un análisis hecho por el Laboratorio de Estudios Ambientales de la Universidad de Antioquia en el que se garantizó que las cachamas no tienen mercurio, hicieron una primera venta a establecimientos de El Bagre.

El reto ahora de Somos Tesoro y de la ONG Pact, es la sostenibilidad económica del proyecto y para ello, con las ganancias Sánchez planteó la creación entre los 40 barequeros de fondos rotatorios de sostenibilidad y efectuar ahorros familiares.

Hubo temores

José Solano, presidente de la acción comunal de Puerto Jobo, confesó que cuando llegaron los facilitadores del proyecto, le dio desconfianza por las cantidades de promesas incumplidas de las alcaldías y los gobiernos Nacional y Departamental, al igual que de los políticos que llegan a la vereda en épocas electorales.

“No llegaron con policías como ha venido ocurriendo en los últimos días cuando henos tenido que huir y abandonar nuestras herramientas de trabajo, sino que nos hablaron de una economía solidaria, de otra alternativa sin necesidad de que los niños laboren. Además, nos insistieron en organización, la cual ya teníamos porque este sector de Zaragoza es liderado por un grupo de mujeres emprendedoras, trabajadoras y solidarias”, dijo.

Indicó que estos gestores no se quedaron en las palabras y en cuestión de días les llegaron con los técnicos del Sena, les llevaron herramientas para acondicionar los pozos y luego llevaron los peces y en ese momento se dieron cuenta que no era un engaño y se vincularon decididamente al proyecto.

Por su parte, Elizabeth Osorio, quien no supera los 25 años y es una de las líderes de la vereda El Real, de El Bagre.

Esta joven alta y de piel canela reconoció que los niños de este sector alejado de la civilización trabajan para ayudar a sus padres y por esto destacó el proyecto.

Manifestó que desde que comenzaron el cultivo se turnan diariamente tres mujeres para alimentar las cachamas.

Suma de ingresos

Patricia Escudero, es la líder de este proyecto de desarrollo proyectado para ejecutarse en cuatro años y el cual ya lleva tres, y es también directora de Pact en Colombia, que financia el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.

Explicó que Somos Tesoro es una iniciativa para la erradicación del trabajo infantil en zonas mineras. El país brinda asesoría en el proceso hacia la formalización de las unidades mineras de oro y carbón (66 en Boyacá y 16 en Antioquia).

Anotó que se escogió la piscicultura en estas veredas del Bajo Cauca como una actividad económica que les sume ingresos a las familias y así no tengan que mandar a sus niños a trabajar.

Relató que en tres años de intervención de los municipios de Segovia, Zaragoza y El Bagre, en Antioquia, y las zonas carboníferas de Mongua, Tópaga, Gámeza y Sogamoso, en Boyacá, han tenido importantes avances en la estrategia integral para reducir el trabajo infantil, así como el fortalecimiento institucional y de políticas públicas, procesos de formalización minera y participación en oportunidades educativas.

El minero artesanal Guillermo Mendoza dijo que la situación está muy difícil no solo por los operativos del Estado, sino porque el oro en el Bajo Cauca se está acabando. “He tenido meses en los que obtengo solo $200 mil, soy padre de 4 niños y no puedo permitir que trabajen.
“Desaparece el oro y también las empresas con sus riquezas y los barqueros nos quedamos aquí, abandonados en medio de la miseria y la naturaleza arrasada”, concluyó el minero.

 

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