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Hacer visible lo invisible

Desafíos de política pública para reducir el trabajo infantil en minería
 

Somos TesoroAmpliar la mirada desde la cual se observa el trabajo infantil, para ver el problema en su contexto y atender las distintas circunstancias relacionadas con él, es uno de los principales desafíos de la política pública orientada a reducir el trabajo infantil. Esta es una de las conclusiones a las que han llegado líderes sociales y funcionarios públicos tanto de municipios y gobernaciones de Antioquia y Boyacá, como de la nación y de países vecinos, en los encuentros realizados por el proyecto Somos Tesoro a través de Fondo Acción.

Esta ampliación de la mirada debe comenzar desde el momento de la identificación de la problemática de trabajo infantil -dicen- pues consideran que no basta con mirar al niño o la niña que trabaja. Según ellos, el trabajo infantil deriva de las condiciones en que viven la familia y la comunidad, y por ello es importante reconocer estas condiciones.

“No podemos seguir pensando que el asunto es simplemente retirar a los niños del trabajo, cuando lo que estamos viendo es que es imposible desligar la problemática del trabajo infantil de enormes problemáticas sociales, económicas y políticas, de los intereses de la gran economía y del desbarajuste de nuestros países. Si no insertamos el tema ahí, ninguna política de nuestras instituciones, ningún esfuerzo de la sociedad civil y de las familias y comunidades mineras va a dar resultado”, afirmó María Cristina Torrado, directora del Observatorio de Infancia de la Universidad Nacional y moderadora del panel de invitados internacionales en el conversatorio “Trabajo infantil minero y políticas públicas” realizado en el mes de septiembre en Bogotá.

En el caso de las zonas mineras, ampliar la mirada e intervenir el contexto del trabajo infantil significa revisar el valor que se le da a la minería artesanal y de pequeña escala, afirmó en este mismo panel César Mosquera, quien ha sido consultor de la OIT: "Este tipo de minería ha sido una gran respuesta a la necesidad de empleo, a la migración, a los cultivos ilícitos, entre otros", dijo, e hizo un llamado a avanzar hacia la dignificación de la minería artesanal y de pequeña escala.

El llamado no ha sido solamente al reconocimiento y la observación del contexto y de las problemáticas que se presentan alrededor del trabajo infantil, sino también a la acción, pues se considera que para reducir el trabajo infantil “no sólo hay que conocer los contextos; también hay que intervenirlos”, continúa Torrado.

Información que hace visible

A lo largo del proceso de reflexión sobre políticas públicas en trabajo infantil que durante un año ha realizado el proyecto Somos Tesoro a través de Fondo Acción, los funcionarios y líderes participantes han resaltado al menos otras dos brechas para avanzar hacia la prevención y la reducción del trabajo infantil en el país: el insuficiente conocimiento de esta problemática y la escasa coordinación interinstitucional.

La necesidad de un mayor conocimiento sobre la situación del trabajo infantil es una preocupación desde los municipios hasta el gobierno nacional. Tanto el desconocimiento por parte de muchas familias de las consecuencias negativas que trae el trabajo de los menores de edad, y de su prohibición en el país -como ha constatado la Gobernación de Boyacá-, así como la necesidad de continuar afinando el sistema nacional de información sobre trabajo infantil, Siriti. De manera particular, los funcionarios de entidades de gobierno municipales y departamentales recomiendan ampliar la mirada al recoger la información sobre niños y niñas trabajadoras, con el ánimo de “hacer visible lo invisible”. Esto implica indagar por el trabajo infantil en otros espacios distintos a las instituciones educativas, como las plazas de mercado, los medios de transporte, los talleres y lugares de lavado de motos, y ampliar las fuentes de información, al consultar no solo a los niños, sino también a sus familias y a los docentes, entre otros.

"Los sistemas de información deben llevar no solo a conocer cuántos niños, niñas y adolescentes trabajan, y cuántos de ellos están en la minería informal, sino también a focalizar las familias que, por su alto riesgo y situación de trabajo infantil, requieren acceder de manera prioritaria a servicios y programas que mejoren sus condiciones de vida y propicien así la prevención y reducción del trabajo infantil minero", afirma Claudia Robayo, especialista en política pública en niñez de Fondo Acción, y coordinadora del componente de políticas públicas en el proyecto Somos Tesoro.

A su vez, el viceministro del Trabajo, Enrique Borda Villegas, se refirió en el conversatorio internacional de Somos Tesoro y Fondo Acción a la necesidad de contar con información particular del trabajo infantil en la minería: “Vamos a tener que mejorar el censo de trabajo infantil porque está enfocado en lo agrario y no incluye claramente la minería”, dijo.

Ante la necesidad de avanzar hacia un sistema consolidado de información sobre el trabajo infantil en Colombia, tanto en la minería como en otros sectores de la economía, también se destaca la importancia de compartir la información en doble vía: desde los municipios hacia la nación, con retroalimentación desde la nación hacia los municipios. Los funcionarios locales y regionales observan que este es un insumo fundamental para el desarrollo de estrategias específicas que respondan al contexto.

Coordinación, tercer desafío

En tercera medida, se observa la necesidad de reforzar la coordinación interinstitucional, en particular la articulación entre los municipios, los departamentos y el nivel nacional, que permita crear una visión compartida entre todos los actores involucrados y generar acciones conjuntas tangibles y específicas.

Esto debe partir de acercar la política a la realidad, para garantizar que las necesidades del nivel local se vean reflejadas en el trabajo del nivel nacional. “Debemos pensar cómo participan las comunidades en la construcción y en la implementación de las políticas públicas. Por ello es importante que las políticas tengan en cuenta los contextos locales y las necesidades que existen en los territorios”, afirmó Pilar Velásquez, de la Oficina de Trabajo Infantil, Trabajo Forzado y Trata de Personas, del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos en el conversatorio internacional.

Experiencias regionales presentadas en estos foros han mostrado la importancia de la labor de los gobiernos locales y regionales en la reducción del trabajo infantil. “Tiende a haber un espejismo en el sector público que se refleja en el concepto de ‘dejar capacidad instalada’ en el territorio y en las instituciones. Las políticas públicas están hechas por gente de carne y hueso que está allí, en el municipio, en medio del calor. Ellos solo van a poder implementar bien estas políticas si se apropian del tema; y solo es posible que se apropien del tema si participan en él, si son escuchados, si tienen espacios para aportar sobre la realidad local”, dijo Diana Catalina Castaño, coordinadora de la estrategia Prevenir es Mejor, de la Gobernación de Antioquia, en el encuentro realizado en septiembre en Bogotá.

Estas y otras reflexiones son la base de la Ruta Integral de Gestión Territorial para la Reducción del Trabajo Infantil en la minería, que el proyecto Somos Tesoro, a través de Fondo Acción, aporta a la construcción de la nueva política nacional para la prevención y erradicación de las peores formas de trabajo infantil, liderada por el Ministerio del Trabajo.

En la foto: Giovany Alberto Colorado, rector de la institución educativa Luis Fernando Restrepo, de Zaragoza, Antioquia; y Ruth Ospina, líder comunitaria de Segovia, Antioquia.

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