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La edad de la empatía

¿Cómo puede el trabajo afectar el desarrollo de un niño?

¿Les corresponde a los niños y las niñas trabajar día a día para suplir sus necesidades básicas en su hogar? Esta actividad, ¿potencializa las capacidades del niño o las minimiza y lo aleja del espacio real en el que le gustaría y debería estar? Estas son algunas preguntas que nos podemos hacer cuando vemos a un niño vender dulces en la calle. También podríamos pensar que “es mejor trabajar que otras cosas” o que “es bueno trabajar para salir adelante”, pero, realmente, ¿les corresponde a los niños esta labor?

Buscando un desarrollo emocional y social sano y un desarrollo cognitivo óptimo, durante las etapas tempranas de la vida es decir, durante la niñez y la adolescencia- el lugar ideal donde debe estar un niño es en la familia, en la escuela y en espacios de recreación, desarrollando sus capacidades y adquiriendo las habilidades básicas para desenvolverse luego en la sociedad.

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Cuando un niño trabaja en lugar de compartir con su familia o jugar con otros niños se están viendo afectados procesos del desarrollo como la formación del autoconcepto, que se refiere a la percepción que tiene el niño de sí mismo, de sus logros y sus cualidades, y a la consolidación de la identidad y su autoestima.  Además, la relación con los pares permite que los niños desarrollen conductas prosociales, es decir comportamientos relacionados con el reconocimiento de las necesidades de otros, la empatía y comprensión de las emociones de los demás. Los espacios de juego permiten a los niños hacer amistades, desarrollar actividades orientadas a una meta a partir del planteamiento de estrategias y objetivos, respetando las opiniones de los demás y estableciendo cada vez juicios morales más coherentes y maduros.

Por otro lado, al considerar el desarrollo cognitivo de un niño se debe tener presente que las edades tempranas de la vida son un momento ideal para adquirir diferentes aprendizajes, ya que el cerebro está programado para recibir gran cantidad de información del mundo.

A partir de diferentes estrategias, los niños y niñas pueden recordar fácilmente y así utilizar esta información más adelante. Esto solo se logra cuando el niño tiene la posibilidad de asistir a la escuela con regularidad, aprender algo nuevo y apropiarlo para su vida. La lectura y la escritura son dos procesos importantes que también se alcanzan en la escuela y les abren mundos nuevos para explorar, conocer historias y ampliar su lenguaje, así como activan su capacidad para comunicar sentimientos u opiniones. La habilidad para resolver operaciones matemáticas y dar solución a problemas que se van complejizando cada vez más, son aprendizajes vitales para responder adecuadamente a las demandas que el medio les exige en las siguientes etapas de la vida.

Estos son algunos de los aspectos que debemos contemplar al abordar el fenómeno del trabajo infantil, que nos llevan a repensar si este genera o no un impacto positivo en el desarrollo socioemocional y cognitivo de los niños de los niños.

Para responder la pregunta inicial, no le corresponde entonces a los niños trabajar a su edad. Por el contrario, les corresponde formarse adecuadamente en diferentes ámbitos para adquirir las herramientas personales y sociales que les permitan un desarrollo integral adecuado, con mejores logros, perspectivas y un mejor desempeño socioeconómico dentro de la sociedad.  

Por: Lina Patricia Gáfaro Sandoval
      Psicóloga, Universidad Javeriana

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