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¿Qué nos deja Somos Tesoro?

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Antes de que llegara Somos Tesoro nosotros teníamos una vida muy distinta, cuenta Mercedes Cárdenas, mujer líder de la vereda Guantó, en Gámeza, Boyacá. “Vivíamos cada una por su lado. Hoy somos un grupo, somos cinco mujeres, y creamos nuestra huerta comunitaria, que nos ha dado mucho para el sustento”. Ahora, en el proceso de cierre del proyecto en Boyacá, Mercedes se siente confiada en el futuro de su grupo y su huerta: “Somos Tesoro nos deja el fortalecimiento de la familia para construir nuestro futuro”. 

Como el grupo de Mercedes, 43 iniciativas productivas de Boyacá, el Nordeste y el Bajo Cauca antioqueño, en su mayoría de hogares mineros, han tomado un gran impulso para mejorar los medios de vida de su familia y proteger mejor a sus hijos. Así lo dice Yanine Calderón, en el Bajo Cauca: “ahora, con las capacitaciones que nos ha dado Pact, nosotros hemos despertado y nos hemos dado cuenta de qué estamos haciendo con los hijos de nosotros. Si los tenemos trabajando, qué futuro les vamos a dejar”. A lo largo de cinco años, Pact ofreció y gestionó más de 2.000 acciones formativas para 30 mil personas.

Testimonios como estos se revelan en los eventos de cierre del proyecto que realizan Pact, la Alianza por la Minería Responsable (ARM), Fondo Acción y la Fundación Mi Sangre en los tres territorios donde han trabajado para reducir el trabajo infantil.

Durante estos cinco años del proyecto, ARM capacitó a 2.680 mineros y mineras; Pact llegó a 4.312 hogares con iniciativas de medios de vida; Fondo Acción fortaleció a 226 funcionarios públicos encargados de prevenir y reducir el trabajo infantil, y la Fundación Mi Sangre generó mejores oportunidades educativas para 13.000 niños, niñas y adolescentes.

De los mineros capacitados gracias a la gestión de ARM, 280 fueron certificados por el SENA en cursos que mejoraron sus condiciones laborales y de seguridad. Mediante visitas periódicas a las unidades mineras y las capacitaciones para trabajadores y titulares mineros, se lograron avances significativos en la implementación del Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que ponen a los mineros artesanales y de pequeña escala en el camino hacia la formalización. Con sus prácticas de minería bien hecha, los mineros ahora sienten mayor satisfacción de su trabajo y reducen los accidentes. Y con los talleres sobre trabajo infantil, ahora son abanderados del trabajo solo para adultos.

Llevando a la práctica su slogan “porque el tesoro no es el mineral, sino la gente que vive de él”, Somos Tesoro llegó a la población minera de una manera integral, que rompió mitos y prejuicios. Los mineros participaron en talleres de Economía Familiar, hablaron de su infancia en el estudio de percepción y permitieron revisar su rol de padres y empleadores. ARM creó también puentes de diálogo entre los pequeños mineros y autoridades nacionales para nutrir de realidad las políticas públicas.

“Somos Tesoro nos enseñó a creer en nosotros mismos. Nos enseñó que tenemos derechos, y ya no permitimos que vengan a pisotearnos. Las autoridades vinieron con ARM, no a fiscalizar, sino a escuchar a los pequeños mineros”, cuenta Henry Amézquita, de la mina ´El guiche´, sector Morcá, en Sogamoso. “Hicimos intercambios con mineros de otras regiones, se hicieron levantamientos topográficos y dimos pasos muy importantes en el Sistema de Gestión. Hay mucho que contar de todo lo bueno que hemos recibido de Somos Tesoro”, dice Amézquita.

Ahora vemos distinto el trabajo infantil

Uno de los escenarios donde más se sintió la presencia de Somos Tesoro fueron las instituciones educativas. 216 docentes de diversas instituciones educativas en las tres regiones recibieron entrenamiento y acompañamiento en el aula de la Fundación Mi Sangre para poner en práctica las herramientas lúdicas y artísticas de la metodología Pazalobien. Con esta labor en educación formal, sumada a las iniciativas de uso creativo del tiempo libre y la formación en liderazgo, Somos Tesoro llegó a 13.000 niños y niñas.

El profesor Alan Oviedo, de la escuela El Real, en El Bagre, cuenta que con Somos Tesoro se logró la asistencia regular de los niños a la escuela. “Gracias a este proyecto, los muchachos se han ido enamorando de su estudio y han tomado conciencia de para qué les sirve lo que aprenden -dice el profesor-. También se ha conseguido que los padres tengan mayor compromiso con los niños, y ahora la deserción escolar aquí es mínima”.

Los jóvenes que han participado en el fortalecimiento de iniciativas juveniles por parte de la Fundación Mi Sangre también han experimentado grandes logros. A través de la Fundación, Somos Tesoro los ha entrenado y apoyado en aspectos como la Comunicación, las habilidades para la vida, las acciones de cambio y el liderazgo.

“Antes de iniciar este proceso yo era un chico muy tímido”, cuenta Wilson Benítez, del grupo “El cocido boyacense”, de Sogamoso. “Con Somos Tesoro hemos hecho múltiples actividades de canto, murales, bailes y deporte. Hemos incrementado la expresión corporal y los chicos han empezado a relacionarse más con los demás. Yo ahora soy más expresivo, me gusta hacer muchas cosas y, pues, me di cuenta que los niños no deberían trabajar”.

La labor con los jóvenes ha buscado también abrir sus horizontes de futuro. Para ello, se dieron talleres de orientación vocacional a 500 adolescentes, talleres vocacionales con énfasis en minería responsable a 862 y cursos especializados en actividades vocacionales en los que fueron certificados 865 chicos.

Además de las transformaciones generadas en cada uno de estos grupos poblacionales, Somos Tesoro deja para Colombia su mayor legado: la estrategia integral, necesaria para obtener impacto significativo en el esfuerzo por reducir el trabajo infantil. El cuarto componente de su estrategia ha sido la labor realizada con los funcionarios públicos que tienen la responsabilidad de velar por la niñez y, como parte de ello, prevenir y erradicar el trabajo infantil.

Fondo Acción generó espacios valiosos de interlocución y capacitación entre 226 funcionarios públicos municipales, departamentales y nacionales para afinar las políticas públicas de trabajo infantil, y creó la Ruta Integral de Gestión Territorial para la Prevención y Eliminación del Trabajo Infantil. Esta herramienta facilita a los funcionarios municipales hacer el diagnóstico de esta situación, detectar la población con mayor riesgo, trazar estrategias y focalizar su intervención, para una efectiva reducción del trabajo infantil.

Como parte de esta movilización pública, se consiguió hacer explícita la problemática del trabajo infantil en diez planes de desarrollo municipales. Lucía Carvajal, alcaldesa de Remedios, Antioquia, encuentra que una de las formas de luchar por los derechos de los niños es responderles desde la educación, la salud, la recreación y el deporte: “enseñarles a los niños a soñar, que piensen y se desarrollen como personas”, dice.

Con la satisfacción de ver los logros alcanzados, Somos Tesoro continúa su proceso de cierre de actividades en Boyacá y Antioquia. Las comunidades y sus autoridades reciben el legado de Somos Tesoro y se disponen a continuar estos procesos con el lema Siempre Seremos Tesoro.

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